martes 17 de noviembre de 2009

La auténtica Ángel París

Karen Lancaume, antes de tener las alas pegajosas

sábado 14 de noviembre de 2009

Lisette Model






Sorprende al visitante que la vocación primera de Lisette Model no fuera la fotografía.

Nacida en Viena, en 1901, sus tempranas inquietudes artísticas se canalizaron a través de la música, disciplina que logró dominar ampliamente.

Supongo que cuando cambió la música por una cámara Rolleiflex estaba buscando respuestas.

Model obsesionada con volver a los orígenes de todo, a la ausencia de lo aditivo, a lo natural. Es por eso que sus obras provocan reacciones inmediatas.
El espectador se encuentra de frente con el meollo de una escena, con el alma robada de un transeúnte despistado. Ella misma reconocía que le gustaba pillar in fraganti a sus modelos porque así obtenía la naturalidad de las personas.

Las instantáneas que más me abrumaron de la exposición fueron las dedicadas al mundo del jazz, tanto las tomadas en el nightclub Sammy´s como las dedicadas a figuras reconocidas. Me parece que capta muy bien la expresividad del momento, me sentí transportada directamente ya no tanto al lugar fotografiado como a la emoción que llevó a la autora a realizar esa fotografía.

También me gusta mucho su humildad como espectadora, los riesgos que asume, su necesidad de introducirse en los mundos más dispares para continuar su búsqueda de verdad. Hay alguna foto tomada en Niza de su serie "Promenade des Anglais" en la que incluso los espectadores parecen mirarla con altivez al verse descubiertos por la fotógrafa, como adivinando que han sido observados por la autora desde el interior de ellos mismos.

En ciertas imágenes es imposible no percibir cierta crítica social, pero no creo que ella fuera una abanderada de ninguna causa, sino que al fotografiar la autenticidad de los lugares en los que se inmiscuía como una más, dejaba muy en evidencia la situación social de la época y lugar que elegía.

Supongo que sí llegó a identificarse y a sentir simpatía por los protagonistas de sus obras, que muchas veces fueron seres al margen de la sociedad, gente poco corriente, algunos de ellos considerados grotescos, (Razón, que entre otras, la llevó a ser considerada sospechosa por el Comité de Actividades Antiaméricanas).

También es importante destacar el elemento teatral de sus obras. Existen muy pocas diferencias entre algunos retratos de artistas circenses y las señoras con velo que pasean por San Francisco. Ella los pone al mismo nivel, les otorga la misma calidad humana .Y a mí se me antojan autenticos personajes teatrales. Y a veces, su paso por las ciudades un cambio de escenografía continuo.

En resumen, si hubiera que definir la obra de Model, servidora diría que su vida fue una búsqueda continua de la belleza de lo auténtico.


(Hasta el 10 de Enero en Fundación Mapfre, Madrid).

Genial poema de Dolan Mor

CONFESIÓN PRIMERA
(DESDE EL PASADO)




Al principio yo anhelaba ser el príncipe

de la poesía, el rey de las palabras,

un ministro de los poemas con una medalla

sobre mi oscuro pecho, una corona

de oro alumbrando con su dorada luz

mi noble cabeza. Después, bajé mis metas

y me propuse ser un licenciado, un doctor

en gramática,políglota, un James Joyce,

usar barba, un abrigo negro hasta los tobillos,

las gafas circulares, la pipa entre los labios

recitando los versos de Charles Baudelaire.

(Recuerdo que tenía la foto de Vallejo

debajo del cristal de mi mesa de noche

y, mirándola, apoyaba mi rostro y mis manos

cruzadas encima de un bastón con el puño

de plata, en forma de león, para creer

un instante que mi nombre era César.

-Incluso estuve preso por parecerme a él.)

Me decía a mí mismo frases de Kierkegaard:

“para el hombre que aspire a triunfar en la vida

existen dos caminos: ser César o ser Nada”.

Y yo lo repetía con la convicción de que era

(sólo faltaba tiempo) un dios o hijo de un dios.

Sin embargo, las cosas han cambiado

y mi punto de vista se cayó en un abismo.

Ya no aspiro a ser príncipe, ni ministro, ni rey,

ni políglota un día, mucho menos deseo ser Joyce

o Baudelaire porque ambos están muertos,

y un hombre, si está muerto, vale menos que un perro.

Ahora aspiro a las cosas sencillas de la vida.

(Me lo dijo Ray Carver y nunca lo entendí.)

Miro el agua de un río sin pensar qué es el agua,

me acuesto entre la hierba y disfruto del sol.

Pienso, respiro, siento cómo limpia el oxígeno

mi sangre, mis pulmones, late en mi corazón.

Soy feliz con vivir sencillo, aspiro a eso:

Posado, como un pájaro, sólo quiero una rama

para cantar mis versos, también una ventana

para mirar el mundo, aunque no tenga un piso,

ni un palacio, ni un templo. Un marco,

una ventana para asomar mis ojos, humilde,

con asombro, sabiendo que soy polvo,

y, debajo del cielo, un animal o nada.

jueves 5 de noviembre de 2009

Canción de la rueda hidráulica






1


Los poemas épicos nos dan noticia

de los grandes de este mundo:

suben como astros,

como astros caen.

Resulta consolador y conviene saberlo.

Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos,

siempre ha sido, ay, más o menos igual.

Suben y bajan, pero ¿a costa de quién?


Sigue la rueda girando.

Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.


Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa

que hay que seguir empujando la rueda.



2



Tuvimos muchos señores,

tuvimos hienas y tigres,

tuvimos águilas y cerdos.

Y a todos los alimentamos.


Mejores o peores, era lo mismo:

la bota que nos pisa es siempre una bota.

Ya comprendéis lo que quiero decir:

no cambiar de señores, sino no tener ninguno.


Sigue la rueda girando.

Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.

Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa

que hay que seguir empujando la rueda.



3



Se embisten brutalmente,

pelean por el botín.

Los demás, para ellos, son tipos avariciosos

y a sí mismos se consideran buena gente.

Sin cesar los vemos enfurecerse

y combatirse entre sí. Tan sólo

cuando ya no queremos seguir alimentándolos

se ponen de pronto de acuerdo.


Ya no sigue la rueda girando,

y se acaba la farsa divertida

cuando el agua, por fin, libre su fuerza,

se entrega a trabajar para ella sola.




Bertolt Brecht

sábado 31 de octubre de 2009

Las palabras de Nerea Ferrez sobre la lectura rusa de ayer

Era una mañana calurosa y ajetreada en Logroño, y las Rusas, mis Rusas hermanas llegaban rayando el mediodía. Ya vestida con mi "disfraz" de persona elegante fui a recogerlas, primero a Rut, que llegaba en un Asla seminuevo, y más tarde a Clara que venía en el Talgo.
De la estación de tren fuimos rápidamente (gracias a la generosidad de Borja y a su coche) al piso donde pasaríamos la noche.
Ya que eran las 16:30 y la calle Laurel estaba cerrada comimos en el piso, canelones varios y coca-cola. Con el aire y el sol entrando por el balcón abierto. Poniéndonos al día de nuestros, como Clara llamó a los suyos, microamores.
De ahí, a La Gota de Leche, donde imprimimos los poemas de Clara y al Noche y Día a tomarnos la caña de antes del recital.
Hablamos, recitaron, aplaudieron, dejaron al auditorio boquiabierto y nos enseñaron, entre otras cosas, que los aromas nos muestran de las personas más de lo que creemos, que una sensación puede resumirse en tres versos, un manual para principiantes y nuevas técnicas de amar.
Cuando terminó me las llevé corriendo al Ateneo donde presenté los cortos de los chicos de Teatreros.net y "La jetée" de Manuel, del Cineclub Elarrebato.
Y cuando terminó, después de tantos nervios y tantos miedos a que no saliera, nos fuimos a cenar. Allí, entre risas, cambios de mesas y un nuevo acercamiento de Clara al arroz con leche, seguimos nuestra conversación. Luego salimos hacia la calle Laurel donde encontramos a una antigua degenerada, Elena Mahave, y a algunos de mis amigos tomando vinos. Ellos nos llevaron a un Pub (eso afirmaba su cartel) y allí cantamos en un karaoke (bellos recuerdos de una Irlanda que ya queda lejos) y, como mis Rusas no se encontraban demasiado bien nos fuimos a casa a dormir, o a intentarlo ya que tras de la puerta de nuestro cuerto surgieron cabezas y más cabezas de amigos hasta que, por fin, todos se fueron, unos a sus casas, otros de fiesta.
Sin embargo, aún permanecimos un rato hablando, riéndonos, dejando que el tiempo, la noche y el sueño nos envolviera despacio.
Esta mañana, al despertarnos quedaba el desayuno, los rezagados que decidieron dormir también en casa y hacer las maletas de la mejor manera posible.
Y luego, al fin la Laurel, los pinchos, la tranquilidad, la luz hiriendo los ojos, la poesía todavía en los labios, las prisas por no perder el regreso y el adiós.
El quedarme sola en la estación después de despedir a Rut. El no creerme aún que se hayan ido y que no sé cuándo las volveré a ver de nuevo.
Las palabras, sobre todo aquella tan repetida estas escasas 24 horas, y esa traducción tan improvisada al inglés. Y todos los momentos que me habéis regalado. Todos los abrazos, los besos, los miles de gracias...
y todas las sonrisas que os debo y que nunca podré pagaros.
Gracias a todos los que lo habéis hecho posible. Gracias chicas por escribir. Por ser. Por quererme. Por dejarme quereros.

martes 27 de octubre de 2009

Breve reseña de la colección Resurrección en el blog de Borradores



AQUÍ

viernes 23 de octubre de 2009

Reseña de "Ángel París" para la revista Fábula por Nerea Ferrez

“Ángel París” es un libro de versos arrancados de las profundas entrañas de Clara por ella misma. La propia autora dice que “el título del libro hace referencia a Karen Lancaume, actriz porno francesa que se suicidó hace un tiempo. El libro habla del mundo de la pornografía pero desde un punto de vista muy vulnerable e incluso algo infantil. De alguna manera he creado un personaje que realiza visionados de películas porno como si estuviera haciendo un estudio sobre la sexualidad de los humanos”.
Con un ritmo en versos libres nos lleva hacia un intimismo erótico o un erotismo íntimo, una caricia sutil sobre cada superficie de su cuerpo. Así, cada parte forma un recorrido a través de la piel de la actriz y poeta.
En primer lugar nos escribe una “Nota de Karen Lancaume para ángeles deshilados”, ya preconizando que nos va a guiar, volando, pero a ras del suelo, por los suburbios y las calles rojas de París, de un París lleno de amantes en el que podemos situar la “acción” del verso en cualquier ciudad, incluso en nosotros mismos.
La segunda parte, “Los visionados”, es un recorrido por los grandes hitos del cine para adultos a raíz de cuyos títulos Clara sangra palabras que estallan en suaves cadencias en la lengua y en al mente del lector.
En “Retales de la star” nos lleva por el cuerpo de la actriz, de la mujer, en unas “entradas al cuerpo” que atraviesan los huesos hacia el lugar desde donde escribe los versos, que no es desde el corazón y el alma, sino desde ese abismo incierto del que nacen los versos rotos y la fuerza del poeta.
La cuarta parte es un “Manual definitivo para principiantes” que le llevará a la última parte, a estar “Varada” en alguna hipotética isla, quizás en sí misma, en la que “Guillermo Tell” y “Lo transparente” parecen hallarse al mismo nivel.
El último poema, “Cronos (carta del suicida necesario)” es toda una declaración y una vuelta al principio, a las raíces del verso y el mundo, es el principio y el fin.
En estos versos Clara Santafé se nos abre y nos muestra una poesía propia y novedosa.
Como primer bocado, primer vuelo, os dejo unos versos:
(...) “No me excitan el origen, / me excitan el estómago. / Lo que nunca he soportado/ del teatro,/ es que los malos actores/ no sean capaces/ de resultar veraces/ en las escenas de mesa”.