sábado, 31 de octubre de 2009

Las palabras de Nerea Ferrez sobre la lectura rusa de ayer

Era una mañana calurosa y ajetreada en Logroño, y las Rusas, mis Rusas hermanas llegaban rayando el mediodía. Ya vestida con mi "disfraz" de persona elegante fui a recogerlas, primero a Rut, que llegaba en un Asla seminuevo, y más tarde a Clara que venía en el Talgo.
De la estación de tren fuimos rápidamente (gracias a la generosidad de Borja y a su coche) al piso donde pasaríamos la noche.
Ya que eran las 16:30 y la calle Laurel estaba cerrada comimos en el piso, canelones varios y coca-cola. Con el aire y el sol entrando por el balcón abierto. Poniéndonos al día de nuestros, como Clara llamó a los suyos, microamores.
De ahí, a La Gota de Leche, donde imprimimos los poemas de Clara y al Noche y Día a tomarnos la caña de antes del recital.
Hablamos, recitaron, aplaudieron, dejaron al auditorio boquiabierto y nos enseñaron, entre otras cosas, que los aromas nos muestran de las personas más de lo que creemos, que una sensación puede resumirse en tres versos, un manual para principiantes y nuevas técnicas de amar.
Cuando terminó me las llevé corriendo al Ateneo donde presenté los cortos de los chicos de Teatreros.net y "La jetée" de Manuel, del Cineclub Elarrebato.
Y cuando terminó, después de tantos nervios y tantos miedos a que no saliera, nos fuimos a cenar. Allí, entre risas, cambios de mesas y un nuevo acercamiento de Clara al arroz con leche, seguimos nuestra conversación. Luego salimos hacia la calle Laurel donde encontramos a una antigua degenerada, Elena Mahave, y a algunos de mis amigos tomando vinos. Ellos nos llevaron a un Pub (eso afirmaba su cartel) y allí cantamos en un karaoke (bellos recuerdos de una Irlanda que ya queda lejos) y, como mis Rusas no se encontraban demasiado bien nos fuimos a casa a dormir, o a intentarlo ya que tras de la puerta de nuestro cuerto surgieron cabezas y más cabezas de amigos hasta que, por fin, todos se fueron, unos a sus casas, otros de fiesta.
Sin embargo, aún permanecimos un rato hablando, riéndonos, dejando que el tiempo, la noche y el sueño nos envolviera despacio.
Esta mañana, al despertarnos quedaba el desayuno, los rezagados que decidieron dormir también en casa y hacer las maletas de la mejor manera posible.
Y luego, al fin la Laurel, los pinchos, la tranquilidad, la luz hiriendo los ojos, la poesía todavía en los labios, las prisas por no perder el regreso y el adiós.
El quedarme sola en la estación después de despedir a Rut. El no creerme aún que se hayan ido y que no sé cuándo las volveré a ver de nuevo.
Las palabras, sobre todo aquella tan repetida estas escasas 24 horas, y esa traducción tan improvisada al inglés. Y todos los momentos que me habéis regalado. Todos los abrazos, los besos, los miles de gracias...
y todas las sonrisas que os debo y que nunca podré pagaros.
Gracias a todos los que lo habéis hecho posible. Gracias chicas por escribir. Por ser. Por quererme. Por dejarme quereros.

viernes, 23 de octubre de 2009

Reseña de "Ángel París" para la revista Fábula por Nerea Ferrez

“Ángel París” es un libro de versos arrancados de las profundas entrañas de Clara por ella misma. La propia autora dice que “el título del libro hace referencia a Karen Lancaume, actriz porno francesa que se suicidó hace un tiempo. El libro habla del mundo de la pornografía pero desde un punto de vista muy vulnerable e incluso algo infantil. De alguna manera he creado un personaje que realiza visionados de películas porno como si estuviera haciendo un estudio sobre la sexualidad de los humanos”.
Con un ritmo en versos libres nos lleva hacia un intimismo erótico o un erotismo íntimo, una caricia sutil sobre cada superficie de su cuerpo. Así, cada parte forma un recorrido a través de la piel de la actriz y poeta.
En primer lugar nos escribe una “Nota de Karen Lancaume para ángeles deshilados”, ya preconizando que nos va a guiar, volando, pero a ras del suelo, por los suburbios y las calles rojas de París, de un París lleno de amantes en el que podemos situar la “acción” del verso en cualquier ciudad, incluso en nosotros mismos.
La segunda parte, “Los visionados”, es un recorrido por los grandes hitos del cine para adultos a raíz de cuyos títulos Clara sangra palabras que estallan en suaves cadencias en la lengua y en al mente del lector.
En “Retales de la star” nos lleva por el cuerpo de la actriz, de la mujer, en unas “entradas al cuerpo” que atraviesan los huesos hacia el lugar desde donde escribe los versos, que no es desde el corazón y el alma, sino desde ese abismo incierto del que nacen los versos rotos y la fuerza del poeta.
La cuarta parte es un “Manual definitivo para principiantes” que le llevará a la última parte, a estar “Varada” en alguna hipotética isla, quizás en sí misma, en la que “Guillermo Tell” y “Lo transparente” parecen hallarse al mismo nivel.
El último poema, “Cronos (carta del suicida necesario)” es toda una declaración y una vuelta al principio, a las raíces del verso y el mundo, es el principio y el fin.
En estos versos Clara Santafé se nos abre y nos muestra una poesía propia y novedosa.
Como primer bocado, primer vuelo, os dejo unos versos:
(...) “No me excitan el origen, / me excitan el estómago. / Lo que nunca he soportado/ del teatro,/ es que los malos actores/ no sean capaces/ de resultar veraces/ en las escenas de mesa”.

lunes, 19 de octubre de 2009

Pues eso

No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.




Don Antonio

jueves, 8 de octubre de 2009

A veces, en octubre, es lo que pasa






Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;


cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;


entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:


esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.


No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.



Ángel González (de nuevo)

sábado, 3 de octubre de 2009