martes, 30 de septiembre de 2008

Sir Ope





David Giménez me ha confiado unos 50 ejemplares de Parque de atracciones para pelearlos en las presentaciones venideras.


(Las rusas tenemos un número circense-cabaretero en proceso de creación para promocionar el Parque. Ya os contaremos).





Me ha regalado además un número de la revista cultural Sir Ope donde he encontrado textos de autores de la familia:





Ana Muñoz
Octavio Gómez Milián
David Líquen
Carmen Ruiz
Pancho Muñoz
Gabriela Sanfurgo
Ivan Cruz
María Gil Navarro
Cris Roces
Rut Sanz
Laura Tajada
Saramaga
Clara Santafé






Me ha gustado. Mucho.





A mi Naufragio le han hecho un cambio de look que impacta bastante.




Cada número lleva incluído un vinilo antiguo y aunque el editor en el prólogo dice que regalar un vinilo con los Sir Ope es una pedantería a mi me parece lo más de lo más.





Cada texto es estupendo, pero me quedo con dos poemas de mis rusas que no conocía y que me han encantado. Disfrutadlos:





MODERNITÉ





De Laura Tajada, la rusa del Turiaso.






La modernidad no es escribir citas de citas incompletas.
La modernidad es la pulsión libertina que discurre libérrima,
abriendo cajones que contienen armarios
que contienen universos nonatos.
Mallarmé siempre será mallarme,
aparte e incluso de que tú lo nombres.
Emrallam todavía no sé quien es.
Pero antes de que el simbolismo
llegue con sus "ismos" y lo atrape,
voy a esconderlo en el cajón
para que repose,
junto al deseo de ser,
a la expectación del ¿qué será?,
al mechero que perdió su piedra,
a las conversaciones vacías de apellidos,
llenas de segundos
que se encienden como ideas,
dentro de otro cajón
mas grande,
al que Mallarmé

llamaba


ELOCUENCIA.














AL-MALHA IRE





De Rut Sanz, mi rusa del pacharán






Un gusano viaja simbiótico entre las tripas, recordando

que la intensidad degusta manzanas aparentemente

exquisitas. Uñas vivas se hunden firmes en una pared de

vidrio recién soplado, incandescente, quemador de retinas

saladas que lo recuerdan todo desde un silencio con aroma

a tierra sagrada. Letras de luz encogen la piel y conducen

hasta la más grave de las sonrisas convexas en un camino

muy corto sin señales de precaución: para eso se inventó

el cinturón. De las lenguas escapa únicamente una mudez

tierna con efectos secundarios todavía sin comprobar.

Ha perdido la cuenta, nunca se le dieron bien las

matemáticas. Mis brazos no pueden mover las piedras

desordenadas.






2 comentarios:

Mike D dijo...

tengo que pillar el dichoso parque de atracciones o me quedo sin mi copia!

Ana Muñoz dijo...

mmmmm... digamelón!!!

ecspectante estoy!

qué tal ayer?? muak!