viernes, 23 de octubre de 2009

Reseña de "Ángel París" para la revista Fábula por Nerea Ferrez

“Ángel París” es un libro de versos arrancados de las profundas entrañas de Clara por ella misma. La propia autora dice que “el título del libro hace referencia a Karen Lancaume, actriz porno francesa que se suicidó hace un tiempo. El libro habla del mundo de la pornografía pero desde un punto de vista muy vulnerable e incluso algo infantil. De alguna manera he creado un personaje que realiza visionados de películas porno como si estuviera haciendo un estudio sobre la sexualidad de los humanos”.
Con un ritmo en versos libres nos lleva hacia un intimismo erótico o un erotismo íntimo, una caricia sutil sobre cada superficie de su cuerpo. Así, cada parte forma un recorrido a través de la piel de la actriz y poeta.
En primer lugar nos escribe una “Nota de Karen Lancaume para ángeles deshilados”, ya preconizando que nos va a guiar, volando, pero a ras del suelo, por los suburbios y las calles rojas de París, de un París lleno de amantes en el que podemos situar la “acción” del verso en cualquier ciudad, incluso en nosotros mismos.
La segunda parte, “Los visionados”, es un recorrido por los grandes hitos del cine para adultos a raíz de cuyos títulos Clara sangra palabras que estallan en suaves cadencias en la lengua y en al mente del lector.
En “Retales de la star” nos lleva por el cuerpo de la actriz, de la mujer, en unas “entradas al cuerpo” que atraviesan los huesos hacia el lugar desde donde escribe los versos, que no es desde el corazón y el alma, sino desde ese abismo incierto del que nacen los versos rotos y la fuerza del poeta.
La cuarta parte es un “Manual definitivo para principiantes” que le llevará a la última parte, a estar “Varada” en alguna hipotética isla, quizás en sí misma, en la que “Guillermo Tell” y “Lo transparente” parecen hallarse al mismo nivel.
El último poema, “Cronos (carta del suicida necesario)” es toda una declaración y una vuelta al principio, a las raíces del verso y el mundo, es el principio y el fin.
En estos versos Clara Santafé se nos abre y nos muestra una poesía propia y novedosa.
Como primer bocado, primer vuelo, os dejo unos versos:
(...) “No me excitan el origen, / me excitan el estómago. / Lo que nunca he soportado/ del teatro,/ es que los malos actores/ no sean capaces/ de resultar veraces/ en las escenas de mesa”.

3 comentarios:

Jol dijo...

En la mesa, se me antoja el libro. Pero difícil. Va lejos, eh.

No solo éxitos con él; ojalá y te apasione más sus lecturas distintas.

EL hueso de la cereza dijo...

parece mentira!
..si ayer eras una niña!!y hoy... niña y libro!
Felicidades Marie Claire!!
Isabel

Herman_Zgz dijo...

Querido diario: el 13 de noviembre de 2009 he podido, por fin, tener entre mis dedos Ángel París, es de una tal Clara Santafé, todavía bajo los efectos alucinantes de su lectura me sigue pareciendo lo mejor que he leído desde que descubrí a Manolo Cabezavilas...im-pre-sio-nan-te...como ya me lo pareció cuando la descubrí en el Candy recitando El empalador negro y otras delicatessens...vaya como escribe la nena, que se vaya preparando Elena Medel y otros poetas de la experiencia sin experiencia...Felicidades por el libro y gracias por haberme permitido disfrutar tanto de su lectura
Besos con fundido en technicolor