jueves, 11 de diciembre de 2008

Moscas y gatos para nodrizas y profes





Que la música amansa a las fieras es algo de sobras conocido. Yo he acogido el consejo a medias para mis pequeñas fieras.

La primera vez pensé que si les recitaba algo a bocajarro y sin venir a cuento en medio de sus trifulcas pre-regalospapanoelyreyes se me iban a descojonar e iban a humillarme luego como solo los niños saben hacer.
Pero funcionó. Vaya si funcionó.

Antes lo había comprobado con los ladridos. Si algun infante se me descarriaba un poco, le encaraba seria y en vez de gritarle o de pegarle un silbido salvaje de esos que usan las monitoras de recreo y de comedor, le ladraba y le gruñía como una perra en celo.
Me servía para acabar con estirones de pelo, piques entre las pollitas por conseguir el mejor papel o para controlar a nenes que se despistan y se pasan tus órdenes por las narices.
Pero alguno se asustaba de verdad. Hubo un niño que me dijo con lágrimas en los ojos que me haría caso pero si le prometía no volver a ladrarle.

Y yo no seré una profesora al uso, pero soy una profesional. Así que decidí cambiar de táctica.

Lo de recitarles ha sido definitivo.

Y es que el ritmo es maravilloso. Todo se controla con el ritmo. Absolutamente todo.


Aquí os dejo un par de sugerencias.


Las moscas


Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces,
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
- que todo es volar -, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...

Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:

yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


Y aquí la versión musical para los más aguerridos. Quien no reconozca que esta canción tiene su punto, miente:







Antonio Machado.







Gatos constipados


Somos dos gatos,
Rosquito y Ros,
estamos malitos,
tenemos tos.
Tose Rosquito
y toso yo.
Y por la noche,
cuando dan las dos,
nos da la tos
a los dos,
-a las dos-.
Sale la dueña
con un escobón,
nos echa a la calle
sin preocupación.
Sin leche caliente,
doy diente con diente,
sin lumbre ni manta,
el frío me espanta.
Nos tiembla el bigote,
nieve en el cogote.
-¡No lo entiendo!-
dijo Rosquito apenado-.
Hasta que se nos pase
el resfriado,
tenemos que dormir
en el tejado.
Tirita Rosquito.
Tirita Ros;
de ver a los gatos,
tirito yo.


Gloria Fuertes

3 comentarios:

Rafael Luna Gómez dijo...

¿Eres la señorita Adela? jejeje.

El futuro sin magia dijo...

La señorita Adela de José Luis López Vázquez? jajajajaj


En realidad tengo poco pelo en el cuerpo.

Pobre señorita Adela...

Un beso!

Rafael Luna Gómez dijo...

No, la señorita Adela de Rafael Luna, El Bosque de los sueños, jajaja leeme en mi bloc.