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lunes, 2 de septiembre de 2013

Wakan Tanka´s Park.

 
 
Wakan Tanka descendió de los cielos con una partida de armamento y la repartió entre los indígenas antes de la llegada de los conquistadores. Su población no fue diezmada y ellos se libraron de la invasión. Nadie aprendió el inglés; jamás existieron los Estados Unidos de América. Obama murió a los treinta y ocho años, después de haber pasado la vida pastoreando cabras en Kenia. Sin embargo, la crisis también alcanzó este territorio; y los habitantes aprendieron, sin que nadie les enseñara, la rentabilidad económica de venderse al extranjero como piezas exóticas organizando los primeros parques temáticos de la Historia. Toro Sentado, que dio nombre al parque, se suicidó a los pocos años de la apertura del recinto. No soportaba los remordimientos que le causaba el haber arrancado las cabelleras de tantos niños tocapelotas durante su número estelar. El parque pasó a llamarse "Wakan Tanka", como la súplica definitiva para volver hacia atrás y ser aniquilados.

domingo, 25 de enero de 2009

Invitación al desastre

En la noche más surrealista de mi vida huí de unos seguidores del Rayo.
Participé en un debate sobre la insurgencia valleKana.
Bailé un agarrao con un chino guapo y musculado.
Fingí un compromiso matrimonial con tanta contundencia que causé asombro entre mis aliados.
Peregriné por todos los bares clandestinos de persiana a medio caer buscando a alguien de cuyo nombre nadie se acordaba.
Dancé una coreografía exótica entre lo flamenco y lo oriental.
Comprobé que las pintadas de la puerta del baño de mi bar preferido de antes seguían en su sitio.
Varios heavys insistieron en mi parecido con Clara de noche.
Canté Barricada como si me fuera la vida en ello. (En realidad, me iba, lo juro).
El camarero más guapo de Zaragoza perdona que las morenas le tiren cerveza por encima pero luego olvida sugerencias musicales. Con lo cual, no me vale.

Y otras cosas.

A las nueve de la mañana el sol se hace insoportable para quienes todavía tienen asuntos que zanjar.

sábado, 24 de enero de 2009

Que no es que yo en mi vida normal me dedique a investigar estas cosas...



Pero ahora ando trabajando en ello. (Seguiremos informando).



De momento una muestra de mis más que probables trastornos sexuales:






Abasiofilia: La excitación sexual sólo se produce cuando la pareja es coja.







Melolagnia: Excitación sexual provocada por la música (no necesariamente tiene que ser eróticas).
















Nasofilia: Ponerse cachondo al ver una napia del tamaño de un piano








Odofilia: Excitación producida por los viajes.







Grafolagnia, iconolagnia o pictofilia: El estímulo se produce sólo ante fotos o cuadros eróticos.





Ginemimetofilia: La excitación sólo se producirá si la pareja es un travesti.




jueves, 11 de diciembre de 2008

Moscas y gatos para nodrizas y profes





Que la música amansa a las fieras es algo de sobras conocido. Yo he acogido el consejo a medias para mis pequeñas fieras.

La primera vez pensé que si les recitaba algo a bocajarro y sin venir a cuento en medio de sus trifulcas pre-regalospapanoelyreyes se me iban a descojonar e iban a humillarme luego como solo los niños saben hacer.
Pero funcionó. Vaya si funcionó.

Antes lo había comprobado con los ladridos. Si algun infante se me descarriaba un poco, le encaraba seria y en vez de gritarle o de pegarle un silbido salvaje de esos que usan las monitoras de recreo y de comedor, le ladraba y le gruñía como una perra en celo.
Me servía para acabar con estirones de pelo, piques entre las pollitas por conseguir el mejor papel o para controlar a nenes que se despistan y se pasan tus órdenes por las narices.
Pero alguno se asustaba de verdad. Hubo un niño que me dijo con lágrimas en los ojos que me haría caso pero si le prometía no volver a ladrarle.

Y yo no seré una profesora al uso, pero soy una profesional. Así que decidí cambiar de táctica.

Lo de recitarles ha sido definitivo.

Y es que el ritmo es maravilloso. Todo se controla con el ritmo. Absolutamente todo.


Aquí os dejo un par de sugerencias.


Las moscas


Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces,
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
- que todo es volar -, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...

Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:

yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


Y aquí la versión musical para los más aguerridos. Quien no reconozca que esta canción tiene su punto, miente:







Antonio Machado.







Gatos constipados


Somos dos gatos,
Rosquito y Ros,
estamos malitos,
tenemos tos.
Tose Rosquito
y toso yo.
Y por la noche,
cuando dan las dos,
nos da la tos
a los dos,
-a las dos-.
Sale la dueña
con un escobón,
nos echa a la calle
sin preocupación.
Sin leche caliente,
doy diente con diente,
sin lumbre ni manta,
el frío me espanta.
Nos tiembla el bigote,
nieve en el cogote.
-¡No lo entiendo!-
dijo Rosquito apenado-.
Hasta que se nos pase
el resfriado,
tenemos que dormir
en el tejado.
Tirita Rosquito.
Tirita Ros;
de ver a los gatos,
tirito yo.


Gloria Fuertes

domingo, 7 de diciembre de 2008

jueves, 4 de diciembre de 2008

Mi regalo de Navidad

Si no sabéis que regalo hacerme estas Navidades, os dejo una sugerencia AQUÍ.



Y la banda sonora del día no podía ser otra que...


SPANISH BOMBS!!



The black cars of the Guardia Civil ...





viernes, 28 de noviembre de 2008

Se casan todos los pumas de la pumería




Creo que la gente se está volviendo loca, pero yo no me pierdo el champán y los langostinos ni de coña así que...


Para la ocasión, me he comprado un vestido de gala, con escote delantero y trasero. Y pienso ser la más guapa de la foto. Quiero que las generaciones venideras admiren mi belleza morena cuando ya sólo quede de mí la sombra de la sombra de mi sombra:


Hija mía, te digan lo que te digan la cuestión es hacer sombra a la novia, y no al revés.



Y ésto que parece un conjuro son mis buenos deseos para Cris, mi ex-compi teatral-sindical:


A casarse,
peces del mar,
pumas de la pumería,
zorros de cola engañosa,
pulgas hambrientas de
provincia.


Y perdonadme la frikada, pero el otro día volví a oír esta canción después de mucho tiempo. Y me viene que ni pintada:







No os caséis, no os caséis, vámonos a tomar algo, ya le explico yo al padrino...


Pero si es cuestión de hablar de bodas,creo que hay fragmentos de las larguísimas Bodas de perlas de Benedetti que son brillantes. Y tiernos:



cuando la conocí
tenía apenas doce años y negras trenzas
y un perro atorrante
que a todos nos servía de felpudo
yo tenía catorce y ni siquiera perro
calculé mentalmente futuro y arrecifes
y supe que me estaba destinada
mejor dicho que yo era el destinado
todavía no se cuál es la diferencia
así y todo tardé seis años en decírselo
y ella un minuto y medio en aceptarlo



....


por entonces su madre nos vigilaba
desde las más increíbles atalayas
yo me sentía cancerbado y miserable
delincuente casi delicuescente

claro eran otros tiempos y montevideo
era una linda ciudad provinciana
sin capital a la que referirse
y con ese trauma no hay terapia posible
eso deja huellas en las plazoletas

era tan provinciana que el presidente
andaba sin capangas y hasta sin ministros

uno podía encontrarlo en un café
o comprándose corbatas en una tienda
la prensa extranjera destacaba ese rasgo
comparándonos con suiza y costa rica

siempre estábamos llenos de exilados
así se escribía en tiempos suaves
ahora en cambio somos exiliados
pero la diferencia no reside en la i


....



para colmo comí abundantísima lechuga
que nadie había desinfectado con carrel
en resumidas cuentas contraje el tifus
no exactamente el exantemático
pero igual de alarmante y podrido
me daban agua de apio y jugo de sandía
yo por las dudas me dejé la barba
e impresionaba mucho a las visitas


una tarde ella vino hasta mi casa
y tuvo un proceder no tradicional
casi diría prohibido y antihigiénico
que a mi me pareció conmovedor
besó mis labios tíficos y cuarteados
conquistándome entonces para siempre
ya que hasta ese momento no creía
que ella fuese tierna inconsciente y osada.

....


...pero el cura además de católico apostólico
era también romano y algo tronco
de ahí que exigiera no sé qué boleta
de bautismo o tal vez de nacimiento


si de algo estoy seguro es que he nacido
por lo tanto nos mudamos a otra iglesia
donde un simpático pastor luterano
que no jodía con los documentos
sucintamente nos casó y nosotros
dijimos sí como dándonos ánimo
y en la foto salimos espantosos

...


ahora nuestro amor tiene como el de todos
inevitables zonas de tristeza y presagios
paréntesis de miedo incorregibles lejanías
culpas que quisiéramos inventar de una vez
para liquidarlas definitivamente
la conocida sombra de nuestros cuerpos
ya no acaba en nosotros...

....


es bueno tener a mi mujer aquí
aunque estemos silenciosos y sin mirarnos
ella leyendo su séptimo círculo
y adivinando siempre quién es el asesino
yo escuchando noticias de onda corta
con el auricular para no molestarla
y sabiendo también quién es el asesino
la vida de pareja en treinta años
es una colección inimitable
de tangos diccionarios angustias mejorías
aeropuertos camas recompensas condenas

....


...de otro modo no habríamos llegado a saber
qué significa el brindis que ahora sigue
y que lógicamente no vamos a hacer público.


domingo, 5 de octubre de 2008

Carta a la falsa cicatriz del falso labio leporino del muy cierto Joaquin Phoenix





Dormiría entre esos dos pliegues carnosos.

Quiero que me jibaricen y que me coloquen justo allí mismo, al tropiezo con tu boca.

En esa falsa cicatriz que se formó contigo, como tus ojos inquietantes y tu devaneo al andar.

Que yo sepa nadie ha compuesto una oda a este hoyuelo alargado que juega al despiste.

Creo que yo tampoco me siento capaz. Demasiada belleza para mi edad.

Pero si que la quiero rodear, siempre que el monumento se pueda visitar.

Quiero echarle monedas,

como si fuera el fondo marino de la Fontana Di Trevi.

Mejor aún.

Quiero introducirle fichas de casino hasta conseguir un trío de cerezas ganadoras

(o un trío de morritos de Liv Tyler)

y que me den el premio gordo:

Vale para un verano de acampada en este valle.

Entiendo que debía haberme presentado antes:

Deslizo suavemente mi índice por la ruta 66.

Ya sabes con quien tratas:

De momento soy una sin papeles.

Pero si te he gustado un poco, cierra los ojos y no me veas sortear la frontera.

Te espero camino abajo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La decisión del rechazo




He bajado a comprar maíz y agua. De vuelta a casa, en el ascensor, me he mirado en el espejo. En una mano llevaba la bolsa blanca del chino con el maíz y la botella. En la otra los cambios del billete de 10 euros. Y de repente he tenido que lidiar con la idea de que siempre iba a ser así.
De que nuestra vida depende de una búsqueda frenética para conseguir más billetes de diez y luego más maíz y más agua. De que siempre voy a estar obligada a conseguir dinero y alimentos básicos. Y algo tan simple y racional como ésto, me ha angustiado.
No he descubierto yo la panacea de la tristeza existencial, desde luego. No soy la pionera en hallazgos de pequeños desasosiegos vitales. Sé que lo que escribo de tan simple puede dar risa."Mírala, como una pánfila delante del espejo, apareciendo con cara de colgada en cualquier piso solicitado por un vecino con menos neuras".
Pero no he vuelto a estar de buen humor en todo el día.

En Essex, donde nació CRASS, vive un niño de trece años que fuma como un carretero desde los nueve. No va a la escuela, tiene varios apercibimientos policiales, no trabaja, sólo come comida basura, delinque con sus amigos y fuma.
Sobre todo fuma. Fuma todo el tiempo.
Es un niño gordo y pelirrojo que tiene los dedos y los dientes negros con sólo trece años. No puede correr o jugar porque se ahoga y se cansa enseguida. Los días que va a clase tiene que ir en un taxi hasta la escuela para no llegar desfondado.
Y se ríe el pequeño cabrón mirando a cámara. Alguien ha decidido hacerle un reportaje y venderlo a la televisión española.
Recibe de tanto en tanto la visita de una asistente social. (Las asistentes sociales inglesas: escalofríos por todo el cuerpo sólo de pensar en ellas).
La asistente social le coloca parches de nicotina. Y le avisa:
" si fumas con el parche de nicotina te encontrarás fatal".
Los siguientes planos que vemos son del niño fumando con el puñetero parche de nicotina. Y se sigue riendo, mucho más a gusto que antes si cabe. Intenta colocarle uno de esos parches de nicotina a su perra, pero la madre lo detiene a tiempo.
Y consigue que el espectador también se ría. No es uno de esos reportajes del tercer mundo en el que niños raquíticos y barrigones se apartan las moscas de los ojos y los espectadores se llevan las manos a la cabeza y apartan la vista.
Resulta que es la decadencia de un niño fumata, que no es un tema mucho más alegre, pero hace gracia. Decir :"que cabroncete" es lo máximo que te inspira.
Su madre no es borracha, ni drogadicta, ni una prostituta inglesa desdentada.
Es una mujer separada, con un trabajo estable, aunque tiene que pasar mucho tiempo fuera de casa. Trabaja en un establo, cuidando caballos, a varios kilómetros de la ciudad. Sólo es realmente feliz en su trabajo.
Mira a cámara con resignación. "
Sé que no está bien que mi hijo fume a su edad. Le perjudica en muchos aspectos. Su salud, la economía familiar. Pero yo misma fumo casi tanto como él y además le dejo fumar en casa porque no quiero que esté en la calle.
Si hubiera nacido en otra época, en otro lugar,sería un niño muy distinto. Pero está aquí y ahora. Es lo que hay, y podría ser peor."
En su ciudad el nivel de desempleo es el más alto del condado. Las calles están llenas de sombras abatidas que deambulan y fuman y beben.
En este lugar la niebla de la campiña inglesa se confunde con el vapor de los parados.
Me pareció que su desidia era casi contagiosa. Traspasaba la barrera mágica de mi televisor. Comprendí de un plumazo a los fantasmas que caminan entre las brumas de Essex. Creí de pronto que era una salida muy loable la del niño de los dedos negros.
De repente el niño me miraba. La asistente social había vuelto. Como terapia, le obligaba a ayudar a su madre a cuidar de los caballos. No podía fumar dentro del establo. El niño de Essex me miraba sólo a mí, desesperado. Y entonces si que me dio pena. No supe que decirle. Solo asentí para que supiera que sabía lo que estaba pensando:" yeah, that´s right. punk is dead"

Mi padre me despertó la otra mañana diciendome: " Hija, han construido entre Francia y Suiza un acelerador de protones. Como en ese libro, ¿te acuerdas?"
Confieso que al principio sólo le oía entre brumas: "El pintor de los portones, hija, el pintor de los portones."
Y no me parecía demasiado grave la cosa. Mi padre, mi tío y mi abuelo son pintores. Tuve un sueño de una décima de segundo en el que los veía a los tres pintando un pórtico nacarado.
En mi primer momento de lucidez,lo del acelerador de protones me dio mucha risa. Era como uno de los aparatejos raros que Harold Pinter nombra en su pieza teatral "Disturbios en la fábrica" .
Acelerador de protones, vástago rematado en semiesfera monoovoide, escariador aflautado espiral de mango cónico de alta velocidad, mamola de Jacobo, que más da.
Todo está en la reserva de un loco chiflado de comedieta.
Pero después de despertarme, mi padre me volvió a repetir el titular de la noticia y se me encogió el alma.
¿Cómo es un acelerador de protones?
Yo me lo imagino como un circuito cerrado de ciclismo olímpico en el que millones de cachitos voladores se persiguen en espiral hasta parecer un dragón luminoso y gigante que se muerde la cola y convulsiona ruidoso.
(Siempre tuve envidia de los físicos. Debí ser física. Ellos si que saben manejar las cantidades exactas de abstracción y wi-fi poético universal).
Pero, ¿por qué nadie nos pide permiso a mi padre, a mí, al chino que me vende el maíz y el agua y al niño fumata y a su madre para construir un acelerador de protones tan cerca de nuestra calle?
Sospecho que algo tiene que ver la puesta en marcha del dragón luminoso con mi estado de los últimos días. No le encuentro otra explicación.
Estoy cabreada. Estoy muy cabreada. Todo me pone de mala hostia.
Y he pensado: a tomar por saco. ¿Es que nadie va a hacer nada por arreglar este desequilibrio? ¿Es que nadie más ha notado el desequillibrio?

Cada vez están más lejos esos dos minutos de silencio que habremos de guardar en memoria de Crass cuando ganemos la revolución.
Penny Rimbaud tiene que estar hasta los cojones.
En una rato iré a comprar más maíz al chino del maíz. Y le susurraré (quiero convencerle. He de convencerle):
You're paying for prisons. You're paying for their murder. Paying for your ticket
Aunque seguro que se ríe el bobalicón sin conocimiento, como el niño gordo y fumata.

jueves, 21 de agosto de 2008

Vila-Matas y los escritores del aire

A mi siempre me dio pudor escribir y mucho más declarar que lo hacía.

Al final, no lo he podido evitar, aunque sigo envolviendo mis intenciones creadoras consciente o inconscientemente, ya no lo sé, con un aura de misterio y contradicción, que en realidad no son más que incertidumbre e insatisfacción continua a partes iguales.

Admiro y envidio a quien escribe con alegría e inconsciencia, como yo cuando era niña y escribía todo lo que me ocurría o se me pasaba por la cabeza.
No juzgaba si era interesante o no entonces.

No me influían los autores de los libros que leía o los estilos literarios.

Era feliz y virgen.

Ni por una remota casualidad se me ocurría pensar que aquello que yo consideraba lo suficientemente trascendente para traspasarlo al papel podría no interesarle a nadie.

No estaba aún tan desamparada como para necesitar que me leyera alguien, y aunque el afán exhibicionista ya vivía dentro de mí no afectaba a las palabras que dibujaba.
Cuando empecé a leer más y mejor, dejé de escribir durante un tiempo.

Decir que comencé a leer mejor quizás no es del todo correcto. Digamos que comencé un proceso de enculturación.

Y decir que durante un periodo de tiempo dejé de escribir no es del todo cierto. Digamos que me convertí en una escritora del aire.

El término me lo autoimpuse años después, al intentar hacerles comprender a algunos allegados que yo nunca dejé de escribir en realidad, aunque no constara ni una prueba material de las historietas que se me pasaron por la cabeza en aquel periodo.

A mi amiga Ana le he contado alguna vez y nos hemos reído mucho imaginándome, que había días en los que me levantaba con letras en la lengua y formaba frases, versos, que durante el día iba plasmando y almacenando en algún lugar recóndito de mi cabecita sin pasarlos al papel jamás.

No me sentía ni bien ni mal al hacer ésto.

Es verdad que a ratos me sobrevenía un vacío extraño, una impotencia amarga en las manos y en el paladar, y entonces me sentaba al teclado y me quedaba más tranquila al comprobar que seguía sin poder hacer la trasfusión de ideas del aire que me servía de pergamino fantasmal al papel provechoso.

Sí, se podría decir que viví un período de inmovilidad y bloqueo creador.

Pero tampoco quería escribir, no era agonizante no hacerlo.

Y aunque sea una paradoja, cada vez estoy más convencida de que tampoco sería justo decir que dejé de ser escritora entonces.

Porque yo me las arreglaba para dejar escapar las historias aladas de su escondite.

Me hice literata-contable y sustraía y sumaba las palabras en mi vida cotidiana según me convenía.

Cambiaba los finales de las anécdotas reales, decía haber visto escenas callejeras que nunca habían sucedido,e incluso sospecho que llegué a declamar poemarios varios en según que conversaciones al teléfono.

Hace años que dejé de hacerlo, y aún lo echo de menos.

No debería. Al fin y al cabo, volví a escribir.

De un tiempo a esta parte me siento a la mesa y escribo; bien, muy mal, pero escribo. Cada fuente que surge de mi, tiene su correspondiente depósito testimonial.

Algunas veces me permito retomar mis personajes volanderos y mis recitales ocasionales, porque de alguna forma lo sigo necesitando, pero ya no es lo mismo.

Hay quien pensará al leer todo ésto que volver a escribir me devolvió la salud mental.,y puede que tenga razón, pero la verdad es que no era nada esquizofrénico, al contrario.

A veces me veía como esas abuelas aldeanas,que trajinando en la cocina cuentan y descuentan cotilleos e historietas varias, actuales o antiquísimas, cambiando, inventando y exagerando lo que les apetece.




Me acuerdo y me ocupo ahora de toda esta paranoia palabreresca porque me está encantando "Bartleby y compañía",de Enrique Vila-Matas.



El libro habla de los que dejan de escribir e indaga en los motivos de cada uno para preferir no hacerlo.
Los bartlebys toman su nombre del escribiente Bartleby, el oficinista del relato de Herman Melville, ese que cuando se le ordenaba o se le pedía algo, contestaba inamovible: "Preferiría no hacerlo".
En el libro se habla del mal endémico de las letras contemporáneas, de la pulsión negativa o de la atracción por la nada.El autor expone muchisimos ejemplos de escribientes acusados por el mal del No.
A mi me molan estos no-autores:

Clément Cadou, decidió dedicar toda su vida a la idea de olvidarse de que una vez quiso ser escritor.Para llevar a cabo su idea, encontró una extraña salida: considerarse un mueble.A partir de los diecisiete años, (edad en la que decidió dejar de escribir) comenzó una actividad artística frenéticaque consistió en pintar muebles.Pintaba cuadros de muebles y los titulaba "Autorretrato".

Cuando alguien le recordaba que una vez, de jóven, quiso ser escritor, él se excudaba diciendo:"Es que me siento un mueble, y los muebles, que yo sepa, no escriben"
Hay un estudio sobre Cadou de Georges Perec, del año 1973, titulado "Retrato del autor visto como un mueble, siempre."

Jules Renard se decía para alentarse a la no-escritura:
"No serás nada. Por más que hagas, no serás nada. Comprendes a los mejores poetas, a los prosistas mas profundos, pero aunque digan que comprender es igualar, serás tan comparable a ellos como un ínfimo enano puede compararse con gigantes (...) No serás nada. Llora, grita, agárrate la cabeza con las dos manos, espera, desespera,reanuda la tarea, empuja la roca. No serás nada"

Arthur Cabran decía que era sobrino de Oscar Wilde, y excepto cinco números de la revista Maintenant de París, nohizo nada más en su vida.Su marcha a México y posterior desaparición fue su coartada para la negación de la escritura, pero también una huidanecesaria después de su falta de diplomacia para con Apollinaire en sus últimas palabras en Maintenant:


"Aunque no tema el sable de Apollinaire, dado que mi amor propio es muy escaso, estoy dispuesto a hacer todas las rectificaciones del mundo, y a declarar que, contrariamente a lo que pudiera haber dejado entrever en mi artículo,el señor Apollinaire no es judío, sino católico romano. Con el fin de evitar posibles malentendidos futuros, deseo añadir que dicho señor tiene una gran barriga, que su aspecto exterior se acerca más al de un rinoceronte que al de una jirafa (...). Deseo rectificar también una frase que podría dar lugar a equívocos. Cuando digo, hablando de Marie Laurencin, que es alguien que necesitaría que le levantaran las faldas y que le metieran una gran.....en cierta parte quiero en realidad decir que Marie Laurencin es alguien que necesitaría que le levantaran las faldas y le metieran una gran astronomía en su teatro de variedades".




Pero lo que más me gusta de las ideas de Vila-Matas es la teoría de que los libros que no se han escrito nunca no son ideas perdidas de holgazanes o enfermos mentales, sino que son obras maestras que quedan en suspensión en la literatura universal, como todos los libros de la biblioteca de Alonso Quijano o los tratados filosóficos de la biblioteca submarina del capitan Nemo.


En cierta forma, consuela.


martes, 29 de julio de 2008

La loca de las teclas

Me he comprado un portátil y he tomado la costumbre de escribir en todas partes.
Lo llevo conmigo a menudo, y empiezo a tener agujetas en los brazos. (Pesa un poco)
La primera vez que fui sola con el portátil en busca de un sitio tranquilo con cerveza y wi-fi, comprobé que experimento una rara transformación al mando del teclado: recito las cosas que escribo con un encantador frenesí (cosa que inexplicablemente nunca me pasó en casa con el ordenador de siempre).
No lo puedo evitar, parezco una loca apasionada de las teclas y las letras.
Creí al principio que eso me iba a dar una fama (merecida) de chica bizarra y autista en los bares que he elegido, pero sin embargo parece que hago bastante gracia al personal.
De paso os confieso que justo en el momento en que ponía el punto a la frase anterior el chico de enfrente de mi mesa (melenas y camiseta de "Los Ramones") ha levantado su cerveza hacia mi mirándome y riendo sin parar y me ha invitado a sentarme con él.
He declinado su oferta, soy una loca graciosa, pero solitaria.Al menos hasta que acabe de escribir esta pequeña entrada del blog.
Caray, me acabo de dar cuenta de que también bailoteo al ritmo de la música del lugar mientras escribo. Quizás me convierta en principal atracción de este bar si sigo así.
Sin embargo no todo es frenesí y vicio con mi nuevo juguetito.
Me sigue pasando que lo mejor que escribo, nunca tiene su fuente originaria en las teclas del ordenador.
Yo que nunca acabé de llevarme bien con mi computadora de siempre, no se como me dio por pensar que podría comenzar una nueva vida creativa con esta criatura tan mona. (No sabéis como brilla, aún no le he quitado los plásticos que protegen su superficie por temor a que pierda su aura. Reconozco que he tenido siempre una extraña fijación con las cosas nuevas y brillantes y éste portátil se lleva la palma. Es negro azabache con dibujos elípticos y luces azuladas, y cuando se inicia la sesión un hermoso gato cibernético me da la bienvenida con sus ojazos virtuales).
Como os digo, sigo necesitando plasmarlo todo primero sobre una superficie lisa, ordinaria, con mis manos desordenadas y sucias.
Sigo necesitando de servilletas, tickets de autobús, kleenex, posavasos, el dorso de mi mano, la encimera blanca de mi habitación, los folios usados de mi familia, los post-it viejos de mi corcho,las hojas de agendas de hace años, los antiguos exámenes de primaria, las mesas de madera de los bares, las revistas viejas del corazón, las primeras páginas de los libros, las tarjetas de visita de mi cartera...
Estoy resignada a ello. Siempre se me ocurrirán las ideas menos mediocres lejos de mi portátil.
Y no me importa.
En realidad las cosas nuevas y brillantes me gustan y me asustan a partes iguales.Quizás sea por eso que no acabo de encontrar a la musa entre los HP Games y el icono del Office.

Ahora, con vuestro permiso, me voy a dejar invitar a una cerveza por el risueño muchacho de enfrente.